“En un principio se refería básicamente a los problemas de conectividad. Posteriormente, se empieza a introducir la preocupación por el desarrollo de las capacidades y habilidades requeridas para utilizar las TIC (capacitación y educación) y últimamente también se hace referencia al uso de los recursos integrados en la tecnología”.
Leal, E. T. 2008.
Desde el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) en el entorno educativo, algunos imaginaron que los alumnos aprenderían mucho mejor, con calidad y con mejores recursos que los estudiantes de antes. Sin embargo, como lo afirma Rosa Elena Rodríguez González (UNAM) en su articulo Los jóvenes universitarios ante el uso de las TIC. De la brecha digital a la brecha cognitiva, se muestran, dos vertientes: una está relacionada con la destreza para manejar las tecnologías, y la segunda, está en virtud de algunas de las habilidades cognitivas que los jóvenes deben adquirir para hacer un uso crítico de los recursos tecnológicos.
En la actualidad y en las regiones privilegiadas, las políticas educativas se encargan más de dotar a las instituciones de computadoras o tabletas con acceso a Internet, que en apoyar la capacitación de los docentes para el uso pedagógico de estos recursos o de respaldar actividades que fomenten la participación, la creatividad y el aprendizaje de los estudiantes por medio de las TIC. Esto indica que en la población estudiantil no se aprovechen dos recursos importantes que son las posibles iniciativas de los jóvenes y las tecnologías, para promover el aprendizaje y apoyar a desarrollar sus talentos. Por lo tanto, los jóvenes que gozan del privilegio de tener aparatos tecnológicos como aquellos que no los poseen, se encuentran en la misma situación de desventaja, al limitarse únicamente a lo que el profesor dicte o quiera compartir con sus alumnos a pesar de que en la mayoría de las bibliotecas universitarias se encuentran disponibles un sinfín de información en libros, artículos, periódicos, informes, enciclopedias, etcétera., que no solo se encuentran impresas, sino también de manera digital.
De esta manera es como la brecha cognitiva aparece en el sector educativo, al relacionar la masificación de computadoras, números, información y conectividad con el aprendizaje. En el caso de la población estudiantil al no tener una orientación de cómo utilizar todos estos recursos digitales, muestran una carencia de habilidades para discernir, evaluar y manejar la información.
“La aspiración de llegar a la sociedad del conocimiento implica necesariamente que las personas, además del acceso a la red, tengan acceso real a la información, sepan qué hacer con ésta y tengan la capacidad de convertirla en conocimiento, y el conocimiento, en beneficios tangibles”. (Leal, 2008).
Fuente:
Rodríguez González, Rosa Elena, Los jóvenes universitarios ante el uso de las TIC. De la brecha digital a la brecha cognitiva, en Tendencias y desafíos en la innovación educativa: un debate abierto, Universidad Veracruzana, Fundación para la Educación Superior Internacional, A.C., México, 2016.